LA VEZ QUE LLAMÉ A GARCÍA MÁRQUEZ Y ME CONTESTÓ.

Jan 03, 2020 - Por Lili Rico

Y cómo en esa llamada me dio una lección sobre cómo se cuenta una historia

Historias y cuentos Inteligencia narrativa

Siempre, como en el amor, decía Gabriel García Márquez, yo sigo esperando en el fondo de mi alma que llegue el entrevistador o la entrevistadora de mi vida.

A Gabo no le gustaban los entrevistadores pero amaba la entrevista periodística como género, por eso cuando decidí hacer mi tesis de grado sobre la entrevista, me fui para donde uno de los “Santos” y le pedí el teléfono de Gabo, yo quería que me contara qué se necesita para ser un buen entrevistador.

Para aquel entonces yo era parte del primer taller de periodismo del Periódico Tiempo en Bogotá, los “Santos” aún eran los dueños del tabloide y con un poco de suerte me podía conseguir los teléfonos del escritor.

Uno de los Santos (puedo decir el milagro pero no el Santo), me dio muchos teléfonos de Gabo por todo el mundo: Cartagena, Barcelona, París, México y no me acuerdo de dónde más.

imagen de Gabriel García Marquez  y su frase sobre la entrevista

El sábado a las 10 de la mañana marqué el primer teléfono a México. A la primera me contestó un señor.

-Diga

-Buenos días, ¿podría hablar con García Márquez por favor?

– Habla con él

– ¡En serio!  Respondí yo, mosqueada

– Es en serio paisita, habla con él, -dijo como sonriendo, me había reconocido mi acento de Medellín en tan solo 2 palabras-, Mercedes está en la cama porque no se siente bien y la chica se fue a hacer la compra, por eso estoy de telefonista.

¡El corazón me dio un brinco! ¡Era él, era su voz!

Después de explicarle lo mejor que me dejó el susto el motivo de la llamada, él se quedó un momento en silencio y dijo:

-Yo no te voy a dar una entrevista, yo no puedo darle una entrevista a todos los que me llaman aquí porque no me daría la vida sino para eso, pero si me respondes algo, te doy una beca para irte a Cuba al curso de periodismo.

¡Más me valía saber la respuesta! No me iba a perdonar por el resto de mi vida ni de las siguientes no saberla y perderme esa oportunidad.

-¿A quién se le atribuye la invención de la entrevista periodística?

– A James Gordon Bennet del New York Herald en 1836.  He leído todo sobre ese caso y voy a contar la historia en la tesis. -Le dije yo, feliz de saber la respuesta-.

– Muy bien y ¿cuál es la historia?

Imagen antigua de dibujo de Ellen Jewett, prostituta protagonista de la historia del New York Herald

– Una noche de abril de 1836 fue asesinada Ellen Jewett, una prostituta en Nueva York y esa muerte se convirtió en un escándalo nacional gracias al cubrimiento que hizo Bennet, el director del Herald, a la noticia. Copiando la idea de las audiencias judiciales, Bennet entrevistó a testigos de los hechos y presentó la información a modo de preguntas y respuestas, y fue añadiendo cada vez más detalles en sus crónicas diarias. Aquella forma de presentar la información, a manera de entrevistas y de historia, logró que todo el país hablara del asesinato y consiguió probar la inocencia del acusado a punto de ser condenado.

-¡Muy bien! – ¡Gabo estaba contento con mis respuestas! ¿Y cómo era ella? Me preguntó

-….mmm tenía 26 años y era huérfana y él tenía 18 y era de una familia rica. Se conocieron cuando él la salvó de un maleante y desde ese momento se convirtió en su mejor cliente.

-Pero yo te pregunté cómo era ella, ¿era alta, bajita, flaca? ¿Cómo tenía el pelo? ¿Se movía lento o rápido? ¿Sonreía mucho o poco? ¿Era sensual? ¿Era tímida o habladora? ¿Se querían?

Yo no supe qué contestar. Me quedé en silencio.

-Me dices que has leído todo sobre esta historia y que la vas a contar en tu tesis

-Si

-¿Y cómo la vas a contar si ni siquiera sabes cómo era ella, cómo sonreía, cómo movía las caderas al caminar, de qué color eran sus ojos, cómo movía las manos y cómo lo miraba a él cuando llegaba para hacer el amor…

-Yo seguí callada

-Vamos a hacer una cosa paisita, tú vas a escribir un fax a Cuba diciendo que tienes tu beca. Allá vas a aprender a contar historias antes que a hacer entrevistas, porque un buen entrevistador tiene que saber cómo se echa un cuento. Un buen entrevistador es un buen conversador y un buen conversador escucha y mira, no se le escapa ningún detalle, porque esos detalles son los que le dan alimento al alma de una buena historia.

Yo colgué conmocionada. No había asimilado aun lo que acababa de pasar, todavía no podía saber que esa conversación me había cambiado la vida.

Pero antes de pensar en nada y sin saber cómo, empecé a ver a Ellen Jewett moviendo las caderas suavemente al caminar, empecé a sentir el olor de flores de su pelo largo. Empecé a notar cómo sus ojos miraban a su amante que se acercaba por entre el humo del cigarrillo que disfrutaba lentamente. Y por fin los vi juntos, queriéndose.

Se trata de descubrir cuál es tu talento y a partir de ahí crear una profesión.

Ese día, todavía con la adrenalina haciendo de las suyas en el cuerpo, supe que lo que más quería en la vida era escuchar y contar historias. Y recuerdo que pensé, ¿cómo me las voy a arreglar para poder vivir del cuento? ¿Para convertir esto de contar historias en un oficio?

Y a eso me he dedicado desde que entendí (después de dar muchas vueltas) que esto del oficio se trata de descubrir cuál es tu talento y a partir de ahí crear un hacer, una profesión. Porque las historias no solo son entretenidas, divertidas, sino también terapéuticas y necesarias para vivir. Las historias nos ayudan a darle sentido a la vida; con las historias explicamos cómo funcionan las cosas, explicamos cómo tomamos decisiones y las justificamos; con las historias convencemos a los demás, conectamos con los demás; con las historias creamos nuestras identidades y transmitimos valores.

“Las historias son el único encantamiento posible, porque cuando comenzamos a ver nuestro sufrimiento como una historia, estamos salvados. ”
– Anaïs Nin

Mi oficio consiste en trabajar con las historias para facilitar la transformación de personas, marcas y organizaciones. Porque así como las personas necesitamos de las historias, las organizaciones también. Una organización que sabe sacarle provecho a sus historias es una organización más inteligente y más humana.
En el corazón de cada empresa o marca se esconden relatos gracias a los cuales obtiene su identidad y nuestro amor, lealtad o indiferencia. Yo te puedo ayudar a descubrir esas historias.

“Me di cuenta de que la importancia de tener una historia hoy es lo que realmente separa a las empresas. Las personas no solo usan nuestros zapatos, cuentan nuestra historia. “
– Blake Mycoskie
CEO, zapatos de Tom

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